NVIDIA
ya había anunciado que la GTX260 bajaría de precio para mantenerse
competitiva en el mercado. ¿El problema? Los socios de NVIDIA solo
verán números rojos con este movimiento.
Claro, la economía de escala nos ha enseñado que puedes vender una
millonada de unidades con un margen de ganancias casi nulo y recuperar
el dinero por el volumen vendido, pero para compensar con el volumen de
ventas debes tener un margen de ganancias.
La gente de The Inquirer hizo un desglose bastante generoso sobre
los costos de los componentes y con cuánto se queda cada parte de la
cadena de ventas. El precio retail que tendrá la GTX260 es de USD $169,
supongamos que la tienda obtiene un 15% de ganancias, por lo que
podríamos decir que los partners de NVIDIA las venden a USD $144.
Asumiendo que el bundle de la tarjeta (cables, manuales, etc) y el
envío cuestan 9 dólares, eso dejaría el precio de la tarjeta en USD
$135 considerando los costos de fabricación de ésta y las ganancias
para el ensamblador.
Para ensamblar sus tarjetas cada empresa le compra a NVIDIA un
bundle ASIC que consiste en todos los chips necesarios, tanto de la
parte gráfica como las memorias por 110 dólares y un poco más. El
enorme tamaño del núcleo GT206 implica que su costo se sitúe en el
rango de los 80 a 100 dólares, y el kit de memorias DDR3 cuesta
alrededor de 21 dólares en el mejor de los casos, por lo que NVIDIA
debe estar viendo una ganancia casi nula.
Descontando los 110 dólares del kit ASIC nos quedan sólo USD $25
para cubrir los costos del PCB ( $10), condensadores, soldadura,
bracket, conectores y demases ($15), mano de obra ($5) y refrigeración
($10), lo que nos deja con un sorprendente balance de USD $-15.
En el caso de la GTX295 las cosas se ven aún peor, simplemente no
hay, diversos e-tailers tienen menos de 10 unidades en todo su
inventario y es muy improbable que se vean mas a menos que puedan subir
el precio lo suficiente como para entregar números azules, y por si
esto no fuera poco están los rebates que paga NVIDIA a los
ensambladores que ofrecen descuentos en sus productos.
Por ahora el único ganador será el consumidor, y cíclicamente vemos
como NVIDIA y ATI se enfrentan en guerras de precios descarnadas de vez
en cuando, tomándose un descanso para ahorrar suficiente dinero como
para sobrevivir el próximo round. Por ahora no les queda más que
resistir y encomendarse a los dioses para que los socios de ATI no
bajen los precios de sus tarjetas.